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“LA YIHAD CONTRA EL TERRORISMO”

“LA YIHAD CONTRA EL TERRORISMO”

Uno de los fenómenos más polémicos de nuestros días que no para de sonar constantemente en los medios de comunicación y que se ha convertido en todo un desafío para la convivencia de los musulmanes en Europa. Se trata de la Yihad. Un término que causa miedo y rechazo. Se ha traducido y entendido como guerra santa, pero la realidad y etimología dista mucho de este significado. Islámicamente la palabra ‘Yihad’ viene de la raíz árabe ‘Yuhd’, que significa esfuerzo, esforzarse o exigir un esfuerzo. En el Sagrado Corán aparecen alrededor de 42 versículos en la que se menciona dicha palabra con un uso muy diverso, siempre haciendo referencia al esfuerzo que todo musulmán debe hacer para mejorar como persona y mejorar su relación con su creador. Hay muchas formas de esforzarse por Dios, y la lucha armada con sus condiciones es un tipo de esfuerzo, pero no el más importante. Eso lo demuestra el Dicho del Profeta Muhammad ‘La mayoría de mi Ummah (mis seguidores) mueren mártires en su lecho y no en el campo de batalla’. Lo cual quiere decir que la mayor parte de los esfuerzos que todo musulmán debe hacer para lograr la satisfacción de Dios se extienden a otros ámbitos de la vida, y no el militar exclusivamente, destacamos por encima de todo el ámbito de la Yihad espiritual, científica, social, política y familiar.

La Yihad militar, o armada es también un tipo de Yihad que tiene sus principios éticos y morales, pues todas las sociedades y civilizaciones a lo largo de la historia han tenido que recurrir a la guerra armada en algún momento concreto. La Yihad militar se entiende como un derecho legítimo que Dios concede a los seres humanos para utilizar la lucha siempre y cuando se den una serie de factores y se respeten una serie de condiciones.  En el propio Corán la Yihad armada, a la que se hace referencia mediante la palabra ‘Qital’ aparece en ciertos versículos la opción de tomar las armas con un condicionante, y ese condicionante vital para justificar la lucha armada es la defensa propia. Solo en caso de defensa propia o de lucha contra la injusticia, la opresión y en definitiva contra el terrorismo, es lícita y legítima islámicamente la empuñadura de las armas. Pero esto no queda aquí, pues esta lucha tiene condiciones, limitaciones y normas éticas, pues no todo vale en la guerra, y no esto no se queda en el desamparo y en la inmoralidad. Se trata de un derecho que pertenece a la comunidad organizada y no a un solo individuo, tal y como está ocurriendo en la actualidad. El Profeta, la paz sea con él, prohibió atacar lugares de culto, niños, mujeres, civiles indefensos, personas mayores. También está prohibido dañar el medio ambiente, las plantas, los animales, las cosechas. Maltratar a los presos. Y siempre se antepone la posibilidad de la paz aunque ello supusiera presentar cesiones y aunque el otro bando se exceda.

Podemos clasificar la Yihad en dos tipos: la yihad del ataque, y la yihad de la defensa. La yihad del ataque ya no tiene sentido en nuestra época, pues la época en la que se utilizó se dio en un contexto de guerras entre imperios que se expandían según su capacidad militar y económica. Hoy en día existe una legislación internacional vinculante y tratados acordados que tienen legitimidad jurídica para todos los estados, incluidos los de mayoría musulmana. En este tipo de yihad es en la que se basan todos los grupos extremistas y violentos para justificar sus matanzas, asesinatos y genocidios.

Por otro lado la yihad de la defensa es la mencionada anteriormente, en caso de invasión o ataque de otro bando se reconoce como legítimo defenderse. Un gran error que se cree a la hora de entender el concepto de yihad armada es la creencia de que la lucha debe estar en contra de cualquier persona que no es de religión musulmana, lo cual es un grave error, pues la lucha es contra el opresor, sea musulmán, o no.

En líneas generales, y tras haber explicado que en el islam la única lucha armada legítima posible es la que se realiza en defensa propia, contra la injusticia y el terrorismo y siguiendo principios éticos. La realidad es muy distinta. Existe una increíble cantidad de malinterpretaciones y manipulaciones de los textos sagrados coránicos con un objetivo claro de instrumentalización política. El ejemplo más cercano es el de Daesh, más conocido como Estado Islámico, aunque de Estado y de islámico tiene más bien poco. El error más grave que comete este grupo terrorista, así como muchos otros que utilizan el nombre del Islam para justificar sus atrocidades es coger textos sagrados selectivamente de épocas, contextos y situaciones concretas, de dudosa fiabilidad y con aplicación tajante. Creen que lo que ellos dictaminan es la ley de Dios y no lo que ellos interpretan de lo que dice Dios, entre una cosa y otra hay mucha diferencia. Otro error que cometen es separar la ética de la jurisprudencia cuando el Islam nunca puede estar en contra de la moralidad y ética, tienen una concepción de Dios y del Profeta como un ser sanguinario, cuando los atributos de Dios son en su mayoría cualidades positivas y bellas. Y por último la difusión y reclutamiento de jóvenes con una base de conocimiento islámico nula o muy escasa y su instrumentalización política para fines políticos.

Ante este panorama nosotros como musulmanes debemos:

* Educarnos y educar

* Enseñar a los niños desde pequeños los bellos valores del Islam de acuerdo a las enseñanzas morales del bien.

* Meternos un chute de humanismo y echarle valentía a la hora de criticar y oponernos a estos movimientos terroristas que ensucian el nombre del Islam y violan salvajemente Derechos Humanos, puesto que en ocasiones el miedo y la ignorancia nos coartan

* Creer firmemente en el Islam como modo de vida que enseña la moderación, el equilibro y el bien que defiende la vida, la  diversidad y el pensamiento racional.

Pues como dice Allah alabado sea en el Sagrado Corán:

»Quien hubiera matado a una vida inocente es como si hubiera matado a toda la humanidad y quien hubiera salvado una vida es como si hubiera salvado a toda la humanidad»

Ibrahim Rifi Mohamed

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